25 abr. 2017

Joder

Joder, dime ven y voy haciendo el pino y con triple voltereta mortal.
Sobretodo, mortal.
Llámame por mi nombre y me calzo los tacones rojos, los labios rojo y este corazón tan rojo que ya no sabe si viene o va...
Háblame en el idioma que prefieras que yo te traduzco a la lengua de todos los signos del mundo.
O al nuestro.
Acércate despacio y repasa las líneas de este cuerpo que se hace pequeño si tú estás delante.
Dime ven, y vuelo al marco de tu ventana lanzando piedritas al cristal para dormirte en mitad de tu insomnio.
Dime sí, y aterrizo estampada contra el muro minado que yo misma diseño después de cada siniestro.
Dime ahora y caigo, caigo, caigo...
Envalentonada por la inercia que me otorga el derecho al delirio que inútilmente me niego.


Y me quedo esperando el primer beso y la última calada como si el final y el principio de todo me diera el poder que no tengo,
o la valentía de la que carezco.

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